Indiferentemente de las obligaciones de cada quien, cada tico celebró la primera presea de este metal, y único hasta ahora, que se obtuvo en estos Juegos Centroamericanos y del Caribe 2010.
Los periodistas, desde la cabina de prensa (un lujo, valga mencionar, ojalá existiese aunque fuera una así en Costa Rica), apoyamos a Brenes durante todo el trayecto y, al cierre, respiramos y en silencio pero todos al unísono, pensamos: “Al fin”.
De inmediato bajamos a la gradería para acceder a la zona mixta en busca de la respectiva entrevista del atleta caribeño y empezaron a aparecer los dirigentes.
Sonrisas, satisfacción, palabras de orgullo. Pero principalmente un gesto de alivio mayor que el de los comunicadores.
Segundos después llegaron los entrenadores y deportistas de otras disciplinas (todo mundo fue al estadio Centroamericano a ver a Brenes, sin duda, el símbolo de la delegación al ser la máxima esperanza del oro).
Nuevamente, la alegría estaba totalmente expuesta en cada rostro, cada abrazo, cada pulgar que se levantaba en el aire.
El protagonista. Finalmente, estaba el propio Nery. Aún recuperaba la respiración, digería el éxito, aflojaba las piernas y despejaba su cuerpo de la adrenalina.
Sin embargo, era una fotocopia de todo el resto de los costarricenses en el escenario boricua, nada más que con una añadidura: un símbolo gigante en sus ojos que rezaba “¡cumplí!”.
La conversación con el corredor fue como siempre: jocosa y con aires de grandeza, porque nadie, ni él mismo, puede ocultar que es el mejor atleta que tiene el país en la actualidad.
Lo descrito en las líneas anteriores fue, quizás, una reproducción de lo que hicieron todos ticos que, a lo lejos, siguieron la actuación del destacado velocista en territorio boricua.
Ojalá que dentro de nuestras fronteras miles de personas hayan vibrado con ese 44:84.
Brenes confirma que tiene nivel mundial y nos pone en el mapa, más allá de que después de una larguísima espera (ocho días de competencias) nos metió en la columna dorada del medallero.
Por él, por el atletismo, por el deporte y por Costa Rica, hay que estar muy felices.
Aún faltan varios días de actividad en estas justas y la ilusión es que todavía hay un par de medallas destinadas a las alforjas ticas, pero esta quedará viva en la memoria por un buen rato.